viernes, 8 de febrero de 2013

"DONDE NUNCA HUBO UN GESTO QUE FUERA HUMANO".

UMAP

Raúl Castro, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, declara en abril de 1966 que en el «primer grupo de compañeros que han ido a formar parte de las UMAP se incluyeron algunos jóvenes que no habían tenido la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente»

Durante una acción policial a gran escala por todo el país, miles de jóvenes son arrestados en sus casas y llevados por la fuerza en trenes, camiones y autobuses hasta la provincia de Camagüey, donde son concentrados en diversos estadios deportivos. Luego se les traslada hacia zonas agrícolas, para realizar trabajo forzado, sobre todo en el corte de caña. Se albergan en barracas insalubres, ubicadas en campamentos cercados con alambre de púas, que son custodiados por efectivos de las (FAR).

Unidades Militares de Ayuda a la Producción" (UMAP) constituye uno de los episodios más abusivos, indignantes y no bien conocidos, que tipifican la esencia y ejecutoria represivas del régimen totalitario que domina a Cuba hace más de CINCO décadas.

El 19 de noviembre de 1965 se inicia en Cuba otro abrumador proceso violatorio de los más elementales derechos humanos. Las inconfesables intenciones del régimen totalitario, con su proceder inhumano e injustificable, son enmascaradas dentro de una extensa y falsa campaña de supuesta profilaxis social contra los delincuentes, lumpens y homosexuales, dirigida a engañar a la opinión pública nacional e internacional. En realidad se trataba de un vasto proyecto represivo contra personas que, sin haber cometido "delito" alguno, simplemente no mantenían militancia política con la tiranía o profesaban creencias religiosas consideradas adversas a la doctrina oficial que el régimen imponía a sangre, fuego y engaño.

En esta fecha se produjo el conocido "primer llamado de la UMAP". Miles de hombres -incluyendo casos de menores de 18 y mayores de 60, pero predominantemente adolescentes y jóvenes adultos- fueron citados a todo lo largo de Cuba por el Servicio Militar Obligatorio para presentarse en lugares señalados en cada municipio. El recibimiento por fuerzas militares fue agresivo y amenazante. Todas las personas citadas fueron apresadas sin derecho a ninguna comunicación con sus familiares.
Los que no se presentaban a aquellos "llamados" eran prácticamente "cazados" barrio por barrio y casa por casa.

Todos fueron transportados en vagones de ferrocarril, camiones y ómnibus con fuerte presencia de militares que los mantenían encañonados con sus armas y los sometían a todo tipo de vejámenes. Así fueron conducidos a la provincia de Camaguey y se les concentró en varios stadiums deportivos, donde "el comité de recepción" estaba integrado por altos jerarcas de la cúpula militar castrista. A todas luces se trataba de una orden emanada del más alto nivel de la tiranía totalitaria.
Los oficiales designados para dirigir y aplicar este proyecto, fueron investidos con la facultad de convertirse en "tribunales sumarios" e impusieron todo tipo de sanciones, incluyendo la pena de muerte.

Los supuestos reclutas, que realmente resultaron prisioneros, fueron enviados a diferentes lugares del campo camagueyano, divididos en grupos de unos 120 y hacinados en barracas. Cada uno de aquellos "campamentos" estaba cercado por una alambrada de púas rectangular con una sola puerta de entrada y salida, garita de guardia permanente portando armas largas y rondas constantes. En esos verdaderos campos de concentración los reclusos padecieron inenarrables vejámenes de toda índole, bestiales golpizas y castigos, con un ensañamiento sistemático que buscaba degradar al máximo su condición humana. A la vez eran forzados a interminables jornadas de implacable trabajo en las peores condiciones de alimentación y sanitarias. Un verdadero infierno que desequilibró mentalmente a muchos, al extremo de que llegaron a ser frecuentes los casos de automutilaciones con la desesperada intención de escapar de aquella pesadilla.

En resumen, se trató de otro típico engendro totalitario, en este caso con el diabólico objetivo de anular a todo un amplísimo segmento de la población cubana que no era "asimilable" para el sistema que por entonces se implantaba a nuestro pueblo.

Más de 25,000 personas pasaron por la UMAP durante los casi tres años que duró. Finalmente, la creciente divulgación internacional de aquella barbarie y el rechazo que se iba generalizando, obligó a la tiranía a decretar su final en 1968.

Los que vivieron en sus carnes los horrores de la UMAP, la resumen con estas palabras: "DONDE NUNCA HUBO UN GESTO QUE FUERA HUMANO".

La version de  Mariela Castro  sobre la  (UMAP)

Conviene precisar que (…) afectaban a todo el mundo, a todos los hombres en edad de hacer el servicio militar, no sólo a las homosexuales", dice.
"Nuestro país se encontraba constantemente bajo agresión de Estados Unidos (…) Había en Cuba una movilización general en torno a la defensa de la nación y de aquel contexto nacieron las UMAP, a guisa de servicio militar", justifica Castro Espín.

"Dado que todo el mundo debía participar en la defensa del país, los grupos marginales, como los hippies por ejemplo, tuvieron que integrar las UMAP, pero también los hijos de la burguesía que se habían acostumbrado a una vida de ocio y no trabajaban (…) El ejército creó entonces las UMAP para apoyar los procesos de producción. Pero la realidad fue otra. El Ministerio de Interior tenía la tarea de encargarse de los grupos de marginales y 'parásitos', identificarlos e integrarlos a las UMAP por la fuerza, pues el servicio era obligatorio", añade.

Admite que "el modo de proceder era arbitrario y discriminatorio".
"En esa sociedad homófoba, en ese contexto de hegemonía masculina y viril, las autoridades consideraron que los homosexuales sin profesión tenían que integrar las UMAP para ser verdaderos 'hombres'. En algunas UMAP (…) se les reservó un tratamiento especial con burlas cotidianas, humillaciones públicas, etc", dice.

Sobre la responsabilidad de Fidel Castro en la creación de esas unidades militares, afirma que el dictador "siempre" la ha asumido y lo exculpa una vez más de lo ocurrido.
"Por su cargo, considera que debe tomar la responsabilidad de todo lo que ha ocurrido en Cuba, tanto los aspectos positivos como los lados negativos", pero eso "ni es justo ni se acerca a la verdad histórica", dice.
"Fidel Castro fue víctima de más de 600 intentos de asesinato. No podía ocuparse de todo, y por lo tanto delegaba muchas tareas", añade.
Rechaza que su tío haya desempañado algún papel en la creación de las UMAP.
"En realidad, el único vínculo de Fidel Castro con las UMAP fue cuando decidió cerrarlas, tras las numerosas protestas que emanaban de la sociedad civil, y tras la investigación que llevó a cabo la dirección política de las Fuerzas Armadas", dice.

No es la primera vez que Mariela Castro exime a su tío de responsabilidad. En octubre de 2010 dijo que "ni siquiera estaba al tanto de las UMAP" porque "vivía concentrado en la supervivencia de la revolución (...) y en las leyes en favor de los derechos del pueblo", aunque discursos de la época demuestran lo contrario.
En cuanto a su padre, asegura que ha hablado muchas veces con él sobre ese período y también lo excusa.

"Me explicó que era sumamente difícil eliminar los prejuicios sin una política de educación. Por otra parte, el universo militar sigue siendo hoy muy machista en Cuba. Lamentablemente es notorio que en nuestras sociedades rechazamos todo lo que resulta diferente. Imagínese entonces el contexto de los años 1960", afirma.

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